El peso del lenguaje en la relación laboral: ¿Trabajador o colaborador?
- José Bazalar Calderón

- 24 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 24 sept 2025
La tendencia de llamar a los trabajadores "colaboradores" en lugar de simplemente "trabajadores" o "empleados" ha ido en aumento en los últimos años, esta práctica se ha popularizado en las empresas. No hay una fecha exacta en la que comenzó esta tendencia, pero ha sido adoptada progresivamente en diferentes sectores.

Sin embargo:
El uso del término "colaborador" puede funcionar como un mensaje subliminal, que suaviza la relación laboral y hace parecer que la persona es parte de un proyecto compartido.k
Al llamarle “colaborador”, se pudiera buscar transmitir que la obligación va más allá de lo contractual, incentivando que se trabaje más tiempo, con mayor disposición o sacrificio, sin necesariamente reconocerlo en compensación económica o beneficios.
Un poco de historia de la evolución del término del lenguaje en torno a las personas que trabajan en una empresa:
Del “obrero” al “empleado”
Siglo XIX e inicios del XX: en plena Revolución Industrial, predominaba la palabra “obrero”, asociada a la clase trabajadora manual en fábricas.
Con el crecimiento de los servicios y las oficinas, surge el término “empleado”, aplicado a quienes desempeñaban labores administrativas, diferenciándolos de los obreros.
En ambos casos, la palabra reflejaba una relación jerárquica clara: el obrero/empleado ejecutaba órdenes, y el patrón/empresario dirigía.
El “trabajador”
Tras los movimientos sindicales y la consolidación de derechos laborales en el siglo XX, se generaliza el término “trabajador”.
Es un concepto más neutro e inclusivo, abarca tanto a obreros como empleados.
Además, tiene un respaldo legal: la mayoría de legislaciones laborales hablan de relación trabajador–empleador.
El énfasis aquí está en la contraprestación: la persona entrega su trabajo a cambio de salario y beneficios.
El “colaborador”
Desde finales del siglo XX y, con más fuerza, en el XXI, muchas empresas (sobre todo en gestión moderna y multinacionales) comenzaron a usar el término “colaborador”.
Motivos principales:
Cultural: proyectar un ambiente horizontal, participativo, “de equipo”.
Psicológico: reforzar pertenencia y compromiso emocional.
Estratégico: suavizar la visión de jerarquía y evitar palabras que suenen rígidas o sindicales.
Crítica:
Se percibe como una forma de “gestión simbólica”: maquillar la realidad laboral para que parezca menos contractual y más comunitaria.
Puede crear la idea de que el trabajador debe aportar más allá de lo pactado (tiempo, creatividad, compromiso), sin una contraprestación proporcional.
Tendencia actual
El lenguaje empresarial busca acercarse al estilo de las startups y metodologías ágiles, donde se habla de equipos, aliados, partners, talentos, colaboradores.
Esto refleja un cambio cultural en la forma de nombrar, pero no cambia la esencia legal: la persona sigue siendo un trabajador con derechos y obligaciones regulados.
En resumen: llamar “colaborador” al trabajador puede ser positivo si va acompañado de acciones reales de reconocimiento y corresponsabilidad. Pero si solo es un cambio de lenguaje sin mejoras en condiciones laborales, se convertiría en una estrategia de persuasión empresarial.



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